UNA MIRADA SOBRE LA ECONOMÍA ARGENTINA EN UN CONTEXTO DE PANDEMIA

Esta nota fue escrita por la CPN y E. Sandra G. Martínez Illanes y el CPN Miguel Roberto Montoro de la Comisión de Economía y Finanzas

Comisión   Economía   y    Finanzas

Autores:  CPN y E. Sandra G. Martínez Illanes

                 CPN         Miguel Roberto Montoro

 

Estamos transitando una situación jamás pensada para Argentina ni para la mayoría de los países, por no decir por todo el mundo: La pandemia por COVID-19 (Corona Virus).

El flagelo que hoy nos aqueja, lejos de ponernos ante una disyuntiva Salud o Economía, muy por el contrario reclama enfocarse en la Pandemia y en la Economía.

El presidente con mucha firmeza y afortunadamente con apoyo político, ha asumido el problema que ocasiona el Corona Virus y se ha puesto al frente de un equipo para prevenir la expansión del mismo. No escatima en reiterar que está priorizando la salud, pero a la luz de las medidas implementadas, vemos que también le preocupa, y se ocupa de la actividad económica.

La cuarentena y la mayoría de las medidas adoptadas para evitar la propagación de los contagios, tienen una repercusión directa en el aparato productivo y conllevan a una ralentización de la economía.

Una de sus primeras medidas adoptadas ha sido el Aislamiento Social Obligatorio Preventivo –ASOP- cuyos efectos han empezado a sentirse en la economía, por las irrupciones que produce dicha medida en el circuito productivo.  Ello conduce a la necesidad de implementar medidas que apuntalen la actividad productiva, actividad generadora de un flujo de bienes y servicios y su equivalente flujo de dinero.  De este flujo productivo-financiero el Estado obtiene los recursos “impuestos” para afrontar los gastos que el cumplimiento de sus fines le demanda. De aquí que ambas medidas tienen que ir de la mano: combatir la pandemia y mantener fuentes que provean los medios para afrontarla.

Muy atinadas son las medidas implementadas tales como el Ingreso familiar de emergencia, disminución de comisiones bancarias, eximición del pago de algunos impuestos, postergación de vencimientos, todas ellas para mantener el consumo y no resentir el tejido productivo, la base de la tributación.

Sabemos que en el ámbito de los negocios, son fundamentales las relaciones interpersonales, la libre circulación de los bienes, las transacciones internacionales, la intermediación financiera. Todo ello contribuye a aumentar la riqueza de un país, pero hoy, en estos momentos, lo relacional y social que caracterizan y tan necesarios son en el ámbito de los negocios, nos hace más vulnerables al flagelo que nos ocupa.

El aislamiento social obligatorio preventivo, prohibe la concurrencia a los lugares de trabajo y no todos los oficios, profesiones y ocupaciones se adaptan a un desempeño home office, situación que contribuye a aumentar la capacidad ociosa en los distintos sectores: industrial, comercial y de servicio, ostentaba el país.

El cierre de las fronteras de Argentina, muy pertinente ante el número de casos confirmados en los países vecinos y en aquellos con los cuales mantenemos fluidas relaciones, nos obliga a vivir con lo nuestro, a cerrarnos al mundo, a la pérdida de mercados para nuestros commodities, a la paralización de las industrias dependientes de insumos importados y a vernos privado de un saldo favorable de la balanza comercial, tan necesaria para la economía argentina. 

En este contexto, tanto al empresario, al pequeño comerciante, al monotributista entre otros afectados por las actividades suspendidas, y que por lo tanto soportan la disrupción de la cadena productiva y/o comercial, les resulta muy difícil y hasta   imposible enfrentar sus compromisos financieros. En general contemplan, como un paliativo a la problemática descripta,  la reducción de mano de obra, la que a su vez profundiza el problema dada su repercusión inmediata en la reducción del consumo y todo los efectos recesivo que trae consigo, a lo que se  suma los efectos en la economía informal.

Cabe aclarar que no todos los rubros económicos son afectados en la misma intensidad, así diferente es la situación del rubro alimentos cuya producción y comercialización está permitida, de la actividad cultural (cine-teatro entre otras) y de la deportiva, tema que ahondaremos en una próxima nota.

Un párrafo especial amerita el sector agropecuario, que provee la mayor parte de los alimentos. El respeto de los ciclos naturales y del año agrícola es esencial como también contribuir a su sostenimiento, sabiendo además que es uno de los mayores generadores de divisas.

En este sentido, también de la mano de la solidaridad social tiene que avanzar la solidaridad pecuniaria, entendida como quiénes están mejor posicionados económicamente y dispongan de altos ingresos, aporten para enfrentar esta pandemia acorde a la situación que detentan.

Por supuesto que las medidas de prevención de contagios implican un alto costo fiscal y financiero al Estado, pero son necesarias para salvar vidas.  Su durabilidad depende tanto de factores endógenos cuyo control es responsabilidad de los argentinos, como de factores exógenos sobre los que no se tiene control alguno, pero es una situación transitoria.

Por lo pronto, en la inmediatez, es imprescindible mantener el consumo y no ahondar la situación de déficit fiscal, siendo conveniente:

1.)    Continuar con el pago de sueldos, jubilaciones, subsidios.

2.)    Implementar líneas de crédito flexibles y de bajo costo -o nulo mientras dure la cuarentena- para que los empleadores no resientan la nómina salarial.

3.)    Habilitar ventanillas para pagos, porque no todos los contribuyentes saben operar   homebanking,

4.)    Penalizar conductas inescrupulosas y antiéticas de los hombres de negocios.

5.)    Reafectación de partidas presupuestarias, con destino los rubros más afectados por la pandemia.

6.)    Reubicación del personal de las áreas sobredimensionadas, previo a contratar nuevos agentes.

7.)    Apelar a los fondos anticíclicas y fondos de reservas creados para situaciones de emergencia.  A modo de ejemplo el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones cuenta con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad creado con la finalidad de Atender eventuales insuficiencias en el financiamiento del régimen previsional público a efectos de preservar la cuantía de las prestaciones previsionales. (Art. Nº 1 – Dto. 897/07).

 

Sin dudas que nos esperan tiempos difíciles, además de recuperarnos de la pandemia será necesario rever las políticas públicas adoptadas y el modelo de país en un todo acorde con el contexto mundial post Corona Virus COVID-19.