Dólar en alza. ¿Es mejor o peor para la economía?

Las Variables Económicas

El dólar superó holgadamente los 20 pesos en febrero y los analistas financieros aseguran que se trata de un indicador claro del cambio de escenario económico para la Argentina. Dos fundamentos apuntalaron la reciente escalada de la divisa: uno interno, el cambio de metas de inflación anunciado el 28 de diciembre, y otro externo, la suba de las tasas de interés en los EEUU. Un objetivo inflacionario más laxo, cinco puntos más alto (pasó de 10% anual para 2018 a 15%), implica una relajación de las elevadas tasas de interés que convalida el BCRA, más pesos en circulación y presión alcista para todos los precios, incluido el dólar.

No hay dudas de que va a impactar en los precios de los alimentos, los insumos que están atados a la cotización del dólar y además ahora se suma el precio

Martín Alfie, Radar

El dólar acumula un alza de 14,9% en los últimos dos meses y empieza a recortar la brecha que tuvo la divisa respecto de la inflación de 2016 y 2017. De hecho, en el último año (de febrero de 2017) el dólar acumuló una ganancia de 26,7%, por encima de la inflación de 25%. Es de prever que en 2018 el dólar le gane a la suba general de los precios de la economía. Con saltos abruptos y a veces sorpresivos en el valor de la divisa, la especulación con las altas tasas de LEBAC pierde atractivo. El aumento del dólar no se va a traducir completamente en inflación doméstica, pues hasta ahora el valor del dólar mostró rezago respecto de la mayoría de los precios, aunque impactará en los precios de los bienes transables. También afecta a los precios del combustible, que en las primeras semanas de 2018 ya subió un 8 por ciento.

Un dólar más caro mejora el perfil exportador por tipo de cambio. En ese aspecto, el tipo de cambio real multilateral que calcula el Banco Central regresó al nivel de abril de 2016, casi dos años atrás. En 2016 hubo superávit comercial de USD 2.128 millones, pero en 2017 hubo rojo comercial por 8.471 millones de dólares. También desincentiva a la importación, que en muchos rubros se vuelve menos rentable que abastecerse con piezas, insumos y productos terminados de origen extranjero. Con un déficit de USD 10.662 millones, el turismo fue el principal desbalance externo de 2017, superior al del déficit comercial por todo rubro. Un dólar más alto atrae a los visitantes extranjeros y modera el flujo de turistas argentinos al exterior. La economía está abastecida de divisas. El ratio Base Monetaria/reservas habla de un dólar demasiado alto: el cociente de una Base Monetaria, que al 31 de enero sumaba $966.089 millones, y reservas por USD62.020 millones para esa fecha, es de 15,57 pesos por cada dólar. Pero el abultado nivel de activos en las arcas del Central corresponde a fondos “prestados” por la toma de deuda, y no divisas generadas genuinamente, como podrían ser las ingresadas por exportaciones de bienes y servicios. Tasas de interés en pesos más reducidas y apenas por encima de la inflación permiten la inyección de liquidez para el consumo y vuelven más accesible el crédito. Que el Tesoro reemplace al BCRA en la colocación de deuda en el mercado interno (LETES en lugar de LEBAC) quita a la vez efecto contractivo sobre el dinero en circulación, pues los pesos que toma los vuelve a volcar a la economía, más una tasa de interés hoy fijada en 22,5 por ciento.

El Gobierno calcula que el déficit financiero del Sector Público Nacional crecerá de 2,2% del PBI en 2017 a 2,5% en 2018 y 2,7% en 2019. Con una estrategia oficial de financiar el déficit con deuda en el exterior, los dólares ingresados rinden más al pasarlos a pesos si el tipo de cambio es más alto.

Dólar e inflación

Guido Lorenzo, de ACM, indicó que crecer y desinflarse con atraso cambiario no es bueno. “Es saludable para la economía que el tipo de cambio no se atrase y esta corrección apenas permite alcanzar a la inflación de 2017”, marcó el economista de ACM y agregó que “desde el punto de vista de la competitividad es sano, pero el problema son las repercusiones en términos de traslado a precios”. Para Martín Kalos, de EP y CA Consultores, el efecto inflacionario no es tan grave si se tiene cuenta que el tipo de cambio va a seguir el mismo camino que la inflación. “Lo que esté subiendo ahora no subirá el resto del año, pero la acumulación al inicio del 2018 genera un impacto fuerte en el acumulado que va a impactar en las negociaciones paritarias y en las expectativas de inflación”, opinó Kalos. Por su parte, Martín Alfie, de Radar, cree que el éxito va a depender del traslado a precios o no de la suba. “No hay dudas de que va a impactar en los precios de los alimentos, los insumos que están atados a la cotización del dólar y además ahora se suma el precio de la nafta, que es clave en la economía. No parece haber sido el mejor momento para liberalizar este precio”, dijo el economista de Radar y concluyó que “el interrogante es si esto resultará en una mejora de la competitividad o en una aceleración inflacionaria”. Lorenzo aclaró: “El BCRA no va a dejar que el dólar pase la barrera de los $21. En ese caso el Central podría intervenir y tiene herramientas sobradas para hacerlo. El problema va a surgir en las paritarias, con un dólar de $20 va a ser difícil convencer a los gremios de aumentos del 15% sin cláusula gatillo”. Kalos concluyó que el dólar está aumentando a la par que la inflación y la impresión es que va a seguir así en el mediano plazo.

Por qué se fueron los dólares en el 2017

En su informe sobre la Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario, el BCRA explicó que la industria automotriz fue el “principal sector con pagos de importaciones de bienes”, con un aumento de 15% en los pagos acumulados en el año, muy inferior al aumento de 3% en los cobros acumulados de exportaciones, respecto al año 2016. “El aumento de los pagos por encima del aumento en los cobros profundizó su déficit cambiario por bienes, totalizando USD 8.351 millones” en todo 2017, refirió la entidad, un 25% mayor que el año previo. El aumento se encuentra en línea con el crecimiento de las ventas de vehículos importados de terminales, que el año pasado crecieron 41 por ciento. Como contrapartida, las exportaciones de las terminales locales crecieron solo 10%, explicado por el aumento de las ventas externas de vehículos utilitarios (+29%), frente a la caída de 21% en automóviles de producción nacional. Incluso mayor que la automotriz, la salida de divisas por turismo y consumos en el exterior superó los USD 10.000 millones el año pasado. Este saldo se calcula en la cuenta de Servicios del Balance Cambiario, como “Viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta”. “En el acumulado de 2017 se observó un déficit de USD 10.662 millones por el concepto, mientras que el año previo la salida fue de USD 8.538 millones, lo que implica un incremento en el año de 25 por ciento”, indicó.